QUE PABLO IGLESIAS POSSE SE SIENTA ORGULLOSO DE NOSOTROS

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Muchos dicen que esta puede que sea la última oportunidad para que los socialistas remontemos el vuelo. Algunos, incluso creemos y sostenemos desde hace tiempo que el PSOE debe caminar hacia la refundación (y que conste que lo sostengo y lo defiendo desde antes de que Pedro Sánchez llegara a la Secretaría General).
No es cierto que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero tampoco lo es que volver al Pasado sea dar pasos atrás: todo tiene su término medio.
Seamos justos con la Historia del Partido Socialista Obrero Español, pues ésta no ha sido precisamente un camino de rosas (valga aquí la palabra que es símbolo y fuerza de nuestras ideas) y por tanto, lo que está pasando ahora mismo si bien se puede convenir en que es la peor crisis del partido desde la llegada de la Democracia, considero que ha habido peores momentos que el actual, pues por ejemplo no creo que fuese nada fácil ser socialista en los tiempos de la Dictadura donde muchos pasaron por la cárcel o perdieron su vida por ello y otros, tuvieron que refugiarse en la más que injusta clandestinidad o incluso tener que exiliarse de España.
Recuerdo el fatídico 1 de octubre de 2016, tal y como confesé por teléfono a mi padre, como uno de los peores días de mi vida. Y lo digo así, porque mi vida sin el PSOE no tendría sentido. Lo sentí así y confieso que hasta me costó dormir aquel día. No he podido comprender hasta ahora, cómo es posible que mi partido haya consentido con la abstención que vuelva a gobernar el Partido Popular porque para mí, lo veo muchísimo peor que un pacto con PODEMOS y los nacionalistas. Eso sí, teniendo claro que bajo ningún concepto habría apoyado un Gobierno socialista bajo la premisa independentista sino bajo la de la negociación a favor de un cambio constitucional que España necesita desde hace muchos años, con tal de vertebrar de una manera más justa el territorio español. Pues justicia, es justo lo que no veo en España cuando el modelo de financiación autonómica se percibe como algo bastante mejorable. Y lo dice alguien que vive en una tierra humilde como es Andalucía y que nació en otra también muy similar como es mi añorada y querida Castilla-la Mancha.
Confieso abiertamente que si yo hubiera sido diputado nacional, por conciencia y como forma de cumplir con el contrato ciudadano firmado en las urnas con nuestros votantes, mi voto en la investidura de Mariano Rajoy habría sido un rotundo NO aunque eso, me costara el pago de una multa pero prefiero pagar eso que ahorrarme el dinero a cambio de arrastrar sobremanera mi conciencia y mis convicciones socialistas.
Confieso también que he releído muchas veces, las frases y los textos que he podido encontrar de nuestro fundador al cual, tengo que pedirle perdón por todo lo que está sucediendo.
Pero no quiero plasmar aquí sólo un pensamiento negativo y es que, a veces en la vida tiene que pasar algo fatal para que seamos capaces de reaccionar y dar como ciudadanos lo mejor de nosotros mismos dando ejemplo todos y cada uno de los militantes, de cómo una revolución puede ser llevada a cabo sin tener que emplear el uso de la fuerza o de la violencia. Eso jamás.
A lo largo de la Historia, hemos sido ejemplo de participación ciudadana. Hemos sido capaces de llevar a cabo elecciones Primarias para elegir a nuestros candidatos y en ese camino, confrontar civilizadamente diferentes proyectos para así debatir sobre Socialismo que es algo que seguramente durante mucho tiempo hemos perdido y ahí, ha estado uno de nuestros grandes problemas pues no hay Socialismo posible sin uno de sus pilares fundamentales, como es el debate. Es cierto que, a veces ha habido un divorcio entre los dirigentes y la militancia. En ocasiones, se ha creído que ostentar un cargo era poco menos que estar sentado en un trono celestial que todo lo puede y eso, no conduce más que al elitismo que no es para nada propio de la Izquierda.
Y hablando de Historia, destaco aquí que desde los tiempos de la II República (allá por el año 1931), el Partido Socialista Obrero Español ya elegía a sus candidatos mediante Primarias, lo cual me parece totalmente acertado puesto que ser militante significa, entre otras muchas cosas, tener derecho a voz y también a voto y eso, espero que no cambie nunca y se instale en el Partido de manera definitiva y para siempre.
Seamos autocríticos y reconozcamos que no hemos sido lo suficientemente exigentes con nosotros mismos. Ha tenido que pasar un día trascendental e hiriente como el 1 de octubre, para que reaccionemos todos los que sentimos el Socialismo como algo que forma parte de nuestra piel.
El Socialismo ha perdido la conexión con la realidad de la calle en muchas ocasiones. No ha sabido responder a los problemas de la gente y es algo que ha pasado factura a todos y cada uno de los partidos socialdemócratas europeos en la actualidad. Es por eso, que esta crisis actual que estamos viviendo en el PSOE, no es por tanto, un caso aislado. Veamos el caso de Francia donde aún gobernando, está pasando por momentos complicados por haberse convertido en un partido irreconocible para el votante medio de Izquierdas.
Quien escribe no se encuadra dentro de la corriente Izquierda Socialista, pero reconozco el papel fundamental que ésta está desarrollando en estos cruciales momentos, donde destaco a mi medio paisano (pues en parte me siento granaino, que no granadino) José Antonio Pérez Tapias o Andrés Perelló. Y coincido con ellos porque creo que debemos emprender la tarea de “descentralizar” el PSOE y volver a la senda de la Izquierda que a mi juicio hemos perdido, a consecuencia de esa deriva liberal que ha emborronado nuestra esencia hasta perder millones de votantes.
Y no. No me estoy podemizando por escribir y pensar cosas como esta, puesto que el espacio de PODEMOS no es precisamente el terreno que debemos conquistar sino aquel que ha ocupado esta formación política y que ha sido nuestro durante décadas y es justo la que yo llamo la Izquierda del PSOE, que reclamo desde siempre y aún más ahora que soy consciente de que hoy, esta Izquierda ha cambiado de acera aunque quien sabe si sólo lo ha hecho poniendo un pie porque con el otro, esperan nuestra reacción para volverse a la nuestra poniendo no uno sino los dos pies.
Reconozcamos también que tenemos males enquistados desde hace años. Que nos hemos enfangado en el peligroso juego del “y tú más” con la Derecha, cosa que interesa a esta parte pues ellos se mueven como pez en el agua consiguiendo desde la base del “divide y vencerás”, que los socialistas seamos ahora el partido que más incertidumbre despierta entre los votantes. Y es que no nos equivoquemos, pues aunque también se espera la reacción de PODEMOS en su proceso interno, la mayoría de la Izquierda aún sé que tiene esperanzas depositadas en el PSOE pues saben, que no hay partido mejor en España para saber darle la vuelta a la situación que el país está atravesando que el Partido Socialista Obrero Español. Estoy convencido de ello.
Decir que no debemos caer en los insultos, en las faltas de respeto y en los enfrentamientos cainitas y es que creo que lo debemos de hacer es decir la verdad, pero es muy difícil avenirse a ella en algunas ocasiones. A pesar de las heridas internas que tenemos, pido por favor que haya un debate sano de propuestas, de proyectos que a buen seguro serán útiles para llevar a cabo la imprescindible renovación que nuestro partido necesita. Y cuando digo renovación hablo de ideas, de proyecto y también de personas.
No quiero caer en la alabanza hacia nadie pues no la veo ni justa ni necesaria. Además, es de sobra conocida mi preferencia por Pedro Sánchez Pérez-Castejón al que avalaré y votaré sin ningún género de duda, pero quedarme en el líder sería injusto, equivocado y cojo pues el proyecto de Pedro debe ser no el de Pedro solamente, sino el de todos y cada uno de los miembros de la familia socialista. Unámonos todos de una vez. Agrupémonos todos en la lucha final como dice la canción de la Internacional pues así, y sólo así podremos alcanzar el objetivo de gobernar España desde el prisma de la Izquierda.
No podemos estar por más tiempo parados en disputas internas, puestas están nos pueden llevar a la autodestrucción del partido. Ahora bien, si no somos capaces de llenar de contenidos el Socialismo, no esperemos que se llenen de gente las Casas del Pueblo, porque si nosotros no vamos casa a casa explicando nuestro proyecto a los demás, no esperemos que vuelvan. Serán como las oscuras golondrinas de Bécquer y no creo que eso sea lo que ningún socialista de corazón quiera.
Seamos el orgullo de nuestro país. Volvamos a la Izquierda de siempre. A nuestra Izquierda socialdemócrata hundiendo también en nuestras raíces la esencia que nos dejó Pablo Iglesias Posse, recuperando el protagonismo en las calles siendo los verdaderos abanderados de la lucha obrera.
Estamos a tiempo.

SOCIALISMO DE CONCIENCIA

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Escribo este artículo desde la posición tranquila que me otorga mi libertad. Lo hago porque siento la necesidad de expresar lo que pienso en estos duros momentos por lo que está pasando el Partido Socialista Obrero Español.
Lo hago sin miedo y sin temor a nada ni a nadie. No lo hago para desafiar a nadie ni me creo tampoco en la necesidad de hacerlo.
Estamos ante un momento histórico que implica compromiso, esfuerzo colectivo y sobre todo, pasión por unas ideas y la más que necesaria invitación a la reflexión por parte de todos los que nos sentimos socialistas de corazón.
He tenido la suerte de poder formar parte de la Plataforma de Militantes en Pie de la provincia de Toledo. Mi provincia. Lo hago de una manera libre y voluntaria, con la única meta de conseguir un PSOE de sus militantes, para sus militantes y también, para sus votantes.
No creo en verdad que nadie tenga que ser apartado ni excluido del proyecto socialista por el mero hecho de no militar en el PSOE, teniendo además grabada a fuego la idea que un día pronunció José Bono en uno de sus mítines: “Un carnet socialista ni te da, ni te quita. No te hace ser ni más ni menos socialista que aquel o aquella que no lo tiene”.
Es por esta razón que me siento en la obligación de agradecer a todos y cada uno de los compañeros que trabajan a diario para hacer un mejor PSOE desde su libertad de conciencia tengan o no carnet.
Quien escribe esto, lleva militando desde el año 2001 y sin embargo, defiendo el proyecto socialista desde que tenía alrededor de los quince años, es decir mucho antes que el año indicado (cuando empecé a militar en el Partido Socialista Obrero Español, tenía dieciocho años recién cumplidos).
Estoy de acuerdo con aquellos que sostienen que hay que “repensar el PSOE” o redefinir las líneas ideológicas del Partido para hacer de éste un referente de la Izquierda y de la Socialdemocracia del siglo XXI, que sepa a su vez afrontar los desafíos que la Globalización nos ha puesto encima de la mesa.
No creo que debamos entrar en los debates personalistas o de liderazgos solamente puesto que sin proyecto definido con intencionalidad política de auténtico cambio social, los liderazgos no sirven para nada pero en ocasiones, es verdad que elegir a una determinada persona es mostrar claramente por un determinado modelo de partido y a su vez, ser esa persona la que después lleve a cabo las reformas necesarias junto con el debate de ideas que es imprescindible para que el Socialismo cambie y avance en pos de una sociedad más justa, de más calidad y por tanto, mejor.
La herida en el PSOE actual es profunda, sangrante y totalmente perjudicial para los intereses del partido. Por eso, no encuentro ningún sentido para seguir alargando una situación que es tan agónica como triste, lamentable y hasta angustiosa para todos aquellos que sentimos el partido como una manera de ser dentro de una sociedad moderna como son la española y la europea.
No haré nunca un alegato en contra de ningún compañero o compañera de Partido. Sí una crítica pero sin que esta conlleve necesariamente marcar cualquier tipo de impedimento a que esas personas tomen las decisiones personales y políticas que ellos quieran tomar. Son decisiones personales y que, como tal deben respetarse dejando el suficiente espacio para que hagan lo que en cada momento crean conveniente.
Lo que sí quiero pedir en estas líneas es que todos los socialistas hagamos un profundo análisis y hasta un examen de conciencia, encaminado a adoptar las justas decisiones con la única premisa de mejorar el PSOE aportando cada uno lo mejor que podamos y sepamos.
Pido también con urgencia que de nuevo se abran las Casas del Pueblo para que se puedan acometer los debates que ahora son más que necesarios para sanar las heridas profundas que hoy tiene nuestro Partido. Sanar estas heridas implica reconocer el daño ocasionado, asumir la parte de culpa que le corresponda a los actores de esta situación pero sin que ello, provoque abrir aún más en canal al Partido Socialista Obrero Español de lo que ya está.
Quienes sostienen que el movimiento de recogida de firmas y su evolución hacia la creación de las Plataformas de Militantes en Pie o de Primarias y Congreso Ya, no hacen más que ahondar más en la herida del Partido Socialista Obrero Español y dividir, creo que debiera hacerse a sí mismo la pregunta de si es correcto eso que está diciendo. A mi juicio, no. No es correcto porque si un valor fundamental y motor de cambio real es precisamente la militancia y el bálsamo de Fierabrás que necesita precisamente este partido centenario es precisamente la apertura del debate, abrir los canales de participación y de expresión de modo que toda la militancia en su conjunto, seamos los verdaderos agentes del cambio político y social que necesita el PSOE.
Sostengo esto porque si algo necesita la Política actual no es ni la nueva ni la vieja Política sino la buena Política. Esta frase no es mía sino de Pedro Sánchez Pérez- Castejón, el cual fue apartado de la Secretaría General de una muy mala manera cuando sinceramente pienso que hay una vía mucho más limpia y democrática: el voto en la urna. Y eso, es justamente lo que estoy pidiendo: el derecho legítimo de la militancia a decidir qué persona queremos que encabece el proyecto político y a su vez después, qué modelo de partido queremos.
Quiero dejar claro qué modelo creo que necesita el PSOE y es el de la Izquierda transformadora que ha sido siempre la que ha hecho de España país que ha estado en la vanguardia de la defensa de los derechos sociales. Un PSOE que sea decisivo en el modelo territorial que España necesita abordando de una vez la más que necesaria reforma constitucional que nos lleve hacia un Federalismo asimétrico pero sobre todo, comprensivo con todos los pueblos de España además de blindar en nuestra Carta Magna, la Sanidad, la Educación, el Empleo y las pensiones. Y para eso, debe conseguirse la unidad necesaria en el seno del partido que haga posible una organización fuerte, con rumbo claro y no desnortada como pasa en la actualidad.
Teniendo claro que desde la unidad, desde la participación de todos los militantes haciéndolo cuanto antes (pues ya hay Gobierno en España y por tanto, se acabaron las excusas para alargar esta lamentable situación) y desde el profundo debate de ideas, podremos conseguir ese Socialismo de conciencia que necesitamos y que algunos dejaron claro ya con su NO al PP y a Mariano Rajoy en el Debate de Investidura y que deben servir de punto de partida, hacia la más que necesaria refundación del partido llevándola a cabo después de haber dejado claro qué persona queremos que esté al frente de nuestro proyecto de Izquierdas y de cambio que es el del Partido Socialista Obrero Español.
Y lo escribe un militante en pie de naturaleza luchadora e inconformista.

VOLVER A HACER PSOE: CAMINEMOS HACIA LA REFUNDACIÓN

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En estos momentos, donde el panorama político español está en una difícil situación, me decido a escribir esta idea que ronda en mi mente desde hace tiempo.
Creo sinceramente que no es tiempo de echarnos la culpa entre compañeros. Es tiempo de construir, debatir serenamente, hacer una profunda autocrítica y analizar qué nos está pasando al Partido Socialista Obrero Español como partido.

No es el peor momento del PSOE de toda su Historia, probablemente en cambio sí lo sea desde que España entró en Democracia. Es complicada la tarea de renovar nuestro programa político pero ha de hacerse.
Estoy de acuerdo con compañeros que hablan de “repensar el PSOE”, sí. Estoy de acuerdo en que España necesita un PSOE más fuerte y por tanto, diferente. Hemos de recuperar nuestro electorado de siempre pero no lo conseguiremos si no hacemos un proyecto político nuevo contando con toda la militancia y también con toda la ciudadanía.

Es por eso, que propongo que el Partido Socialista Obrero Español, convoque cuanto antes un Congreso Federal pero éste no debe ser un Congreso Federal cualquiera sino el del renacer del Partido, el del hermanamiento de todos los compañeros y es que, si queremos hacer PSOE o se hace con todos o no se hará.
Nadie en el Partido Socialista Obrero Español sobra. Todos somos necesarios. Los hombres y mujeres que conformamos esta centenaria organización, debemos ser los protagonistas del cambio que necesita el Partido y a su vez, el cambio que necesita España.

Es tiempo de hacer una crítica colectiva profunda, pero debe ser una crítica constructiva y no de reproches, pues algo así nos llevaría a crear más problemas de los que ya tenemos.
Sí, hablo de un profundo problema y es que hay que reconocer que lo hay. Hemos perdido probablemente el contacto con la calle (o al menos, en parte), hemos olvidado que las Casas del Pueblo son un espacio donde además de hablar de nuestro proyecto político, debe ser un eje fundamental para socializar y democratizar aún más nuestro país. Por eso, debemos abrir las puertas de par en par a la ciudadanía. Debemos transmitir nuestro mensaje. Un mensaje de Izquierda, un mensaje dirigido a todos puesto que decir PSOE es decir inclusión y no exclusión. Decir PSOE es decir igualdad, derechos, comprensión, ayuda y unidad en torno a la idea de ese partido obrero que debe ser la voz de todos aquellos que lo pasan mal en estos momentos. Hemos de ser conscientes de que hemos perdido buena parte del contacto con la calle. Aún estamos a tiempo de rectificar. Los españoles nos están mirando y debemos ser la respuesta a las políticas del Partido Popular y sí, hemos de ser leales con nuestra Historia y no acomplejarnos ante nadie.

Seamos valientes, demos la cara y hagamos posible que los españoles vuelvan a confiar en nosotros. Decir Partido Socialista Obrero Español debe ser decir esperanza para España, futuro, Izquierda, progreso, libertad y ampliación de derechos.
Hemos cometido errores. Seguramente han sido muchísimos pero estoy convencido de que este Partido tiene grandes hombres y mujeres capaces de dar la vuelta a esta difícil, pero no imposible situación.
Quiero transmitir esperanza a toda la militancia socialista y también a toda la ciudadanía. Nos debemos a todos los que nos han votado y a los que no. Para conseguir ser la alternativa que necesitamos ser, hemos de escuchar mucho más a las personas. Sí, porque si algo es el PSOE es el partido de las personas.
En el diccionario de un socialista jamás existirá la palabra rendirse y por eso, llamo a la unidad de todos los compañeros y a su vez, llamo a la lucha pacífica para reconquistar el espacio común que nos ha hecho grandes como Partido. Todos en el PSOE somos necesarios, teniendo en cuenta que así como existe una sóla vida hemos de aprovecharla al máximo para construir una España sostenible, una España mejor que conecte con la gente de nuestro país y también de la que vive más allá de nuestras fronteras porque si algo no tiene el Socialismo precisamente, es fronteras.

No hay Socialismo sin memoria y por eso, apelaré una y otra vez a la de tantos hombres y mujeres que dieron la vida por nuestro Partido en pos de la libertad, la igualdad, los derechos humanos y la Democracia. Por ello, creo fundamental e imprescindible volver a nuestros orígenes, hacer un PSOE de casa a casa, de puerta a puerta, un PSOE donde podamos reconocernos todos y sentirnos orgullosos. Nada está perdido.
Creo en el PSOE como herramienta fundamental de cambio social, económico y político. Creo en la militancia y en nuestros votantes y por ello, me comprometo a ser un socialista leal, de principios, alguien fuerte que sea capaz de unir a todos y cada uno de los compañeros y compañeras de nuestro Partido. Me comprometo a su vez, a ser la voz, los oídos y los ojos que necesitan nuestros votantes y de todos aquellos que han confiado en nosotros, y ahora por nuestros errores han dejado de hacerlo. A ellos, les pido perdón. Les digo que lo siento mucho, tanto que no me pienso quedar parado. No pienso quedarme en la queja y ni mucho menos en el lamento.

Me comprometo a ser uno más dentro de la familia socialista. Me comprometo a luchar porque las rosas rojas del Socialismo, vuelvan a llenar de sentido la vida de todos los españoles.
Prometo dar todo lo mejor de mí, aceptando las dificultades que nos vamos a encontrar en el camino los socialistas. Un camino que estará lleno de espinas. Un camino para volver a reconquistar rosa a rosa, paso a paso y voto a voto la esperanza en un futuro más próspero y mejor. Y lo prometo porque confío en el proyecto del PSOE, de la misma manera que confío en el pueblo español.

Sé que cometeremos errores. Somos humanos. Sé que el camino no es nada fácil pero se hace imposible si renuncias a luchar por cambiar aquello que creemos que debemos cambiar.
Hemos de ser constructivos y ofrecer a España, un modelo de Izquierdas transformador y justo y por ello, pido un PSOE mucho más abierto, participativo donde en cada asamblea, reunión o manifestación podamos ser de nuevo la esperanza para nuestro país. Propongo mejorar nuestra comunicación con la ciudadanía en todos los medios y por tanto, quiero contribuir para ser correa de transmisión de nuestro proyecto a través de las redes sociales y también a ser una persona, que proponga ideas construyendo siempre su propio relato político pero sin dejar de estar en consonancia con nuestros valores de siempre.

Reconozcamos que no somos perfectos. Que hemos fallado pero revisando y profundizando en nuestro proyecto, podremos mejorar nuestro relato político y es por eso, que debemos reconstruir el PSOE caminando hacia la salida más razonable que es sin duda, la refundación de nuestro partido. Hagamos como en Suresnes una revolución sensata hablando de Política, haciendo Política. Unámonos todos, hagamos cuanto antes un Congreso Federal que nos haga sentir que el trabajo realizado hasta ese momento sea el punto de inflexión que necesitamos. No pongamos más excusas. Ya hay Gobierno y por ello, hemos de caminar hacia un debate profundo que nos haga cambiar y pongamos de nuevo al PSOE en el lugar que España y los españoles esperan.

Compañeros y compañeras, ciudadanos españoles estoy convencido de que un mejor PSOE es posible, caminando hacia esa refundación por la que clamo desde hace mucho tiempo (no es nuevo, hay datos en las redes en las que ahí se puede corroborar). Insisto en esta idea.
Renovemos el partido para volver a ser el orgullo de la gente de nuestro país. Nos están esperando. Estamos a tiempo. Hagámoslo desde la razón pero también, desde el corazón.

DE SOCIALISTA DE CORAZÓN A SOCIALISTA DE CORAZÓN: CARTA ABIERTA A PEDRO SÁNCHEZ

Escribo estas líneas desde lo más hondo de mi corazón. Ese corazón herido, ultrajado pero a la vez, libre para decir lo que siente.
Hoy te escribo expresamente a ti, amigo y compañero Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Y lo hago desde el pleno convencimiento de que es algo que hago porque quiero y porque necesito hacerlo. Quizás porque quienes escribimos, necesitamos liberarnos de esa cargar onerosa que a veces es permanecer en silencio, cuando sabes que tienes mucho que decir y que lo haces, consciente de que mucha gente espera que lo hagas.
Lo hago sin miedo, sin sentirme obligado sino que siento la imperiosa necesidad de manifestar lo que pienso sobre todo lo que ha sucedido en estos días.
Es honda y profunda la herida que nos sacude las entrañas del Socialismo, máxime cuando se le acaba de dar por medio de la abstención no total de nuestro Partido, el Gobierno al partido que más daño ha hecho a España durante los últimos casi cinco años: el Partido Popular.
Nos conocimos personalmente el 29 de junio del año 2014, justo el día posterior a mi trigésimo primer cumpleaños. Fue en Talavera de la Reina (Toledo) en una comida de militantes donde estuvimos muchos compañeros de Partido apoyándote. Esperé en la puerta del lugar donde se celebró aquella comida. Recuerdo que fui de las primeras personas en saludarte. Por aquel entonces, ya se había iniciado la andadura a la Secretaría General del PSOE a la que tú libremente decidiste concurrir. Recuerdo que el mismo 28 de junio fuiste proclamado candidato con el mayor número de avales de los pre-candidatos que se habían presentado para la primera cita electoral interna de la Historia del PSOE en cuanto a la Secretaría General se refiere.
Mucho antes, nos habíamos empezado a seguir en las redes sociales y poco a poco, fui descubriendo un político que se asemejaba bastante a lo que yo pienso que debe ser un político de altura. Llegaste no sin dificultades y eso, me hizo acercarme a ti aún con más entusiasmo (tal vez porque mi vida no ha sido jamás un camino fácil y ni mucho menos sembrado de rosas).
Viniste al partido de una manera parecida a mí. Lo hiciste movido por los valores que representa el Partido Socialista Obrero Español. Lo hiciste justo cuando Felipe González acababa de abandonar la Presidencia del Gobierno y quien te escribe, lo hizo en 2001, año donde precisamente el Partido Popular estaba con una amplia mayoría absoluta.
Nos dimos de alta tú y yo en dos momentos verdaderamente complicados para el Socialismo Español y eso, seguramente nos da aún mayor valor. Los socialistas no tienen en su diccionario la palabra rendirse y eso lo sabemos muy bien tú y yo, Pedro. Y es que, ¿cómo se va a rendir alguien como yo que ha sabido librar la batalla de la vida justo cuando nadie daba que lo conseguiría? Como tú, aunque por poco tiempo, también he conocido la lacra del paro y te puedo comprender perfectamente puesto que te sientes impotente al ver que tras años de esfuerzo estudiando una carrera universitaria, eso no tiene premio pero al final, a base de tesón y constancia hemos logrado el objetivo.
No eres una persona rara. Más bien te veo un tipo sencillo, cercano, amable, divertido y me creo totalmente que seas muy familiar y eso, dice mucho de un hombre pues aporta la seguridad necesaria para confiar cualquier tipo de proyecto que se precie en sus hombros.
Tus errores has cometido. Críticas habrás recibido muchísimas. Es normal. Lo raro sería no recibirlas. A mí por defenderte me han dicho de todo pero, ¿qué importa eso? Nada. A mí no me importa nada, como diría Luz Casal con aquella canción.
Nadie es infalible en esta vida. Nadie es perfecto ni tampoco creo que deba de pretenderse. Has demostrado eso pero también, has hecho posible que muchos sigamos confiando en ti simplemente porque tienes claro tu objetivo que, espero, esté aparcado sólo por el momento en los rincones de la Historia.
Has demostrado entereza, capacidad de diálogo y de escucha. Has sido leal a nuestro Partido y lo más importante, a tu palabra y es que no hay mayor honra y honor que hacer lo que uno dice y cumplir con aquello que promete. Y tú lo has hecho, Pedro. Prometiste que tu programa sería radicalmente distinto al del Partido Popular. Que estabas en Política justo para cambiar aquello por lo que los ciudadanos te habíamos pedido.
La grandeza de los hombres no está en sus palabras sino en la valentía que desprende la actitud que emanan de sus propios actos. Por eso, la grandeza de un político debe ser la de estar siempre movido por el pleno servicio a los demás sin más orgullo que el del sentido de la responsabilidad con aquellos que nos confíen el voto y también con aquellos que incluso, no nos hayan votado.
Desgraciadamente, no estamos acostumbrados a que un político diga que dejará su cargo si no se cumple aquello que prometió y sin embargo, lo has hecho y eso te honra.
Recuerdo ver en vídeo muchas veces la comparecencia del Presidente Adolfo Suárez cuando dijo que su marcha del Gobierno era mucho más beneficiosa que su permanencia y eso, le hizo grande y fue tanto o más que el resto de servicios que hizo a España y tú, lo has hecho para el PSOE y para España.
Por todo ello, he de darte las gracias porque ahora que estamos tan faltos de referentes en la Política y en la vida en general, quizás tú empieces a serlo. Aún es pronto para saberlo pero el Tiempo es esa ciencia exacta que a la vez es tan sabia, que es capaz de poner a cada uno en su lugar y puede que el tuyo, aún esté por definirse.
Sólo te pido que no dejes de luchar. Te pido que sigas haciendo camino al andar como diría Antonio Machado pues sólo así, podrás descubrir por ti mismo cuán acompañado estás y quién sabe si cuán equivocados están aquellos que te dañan.
Ha pasado apenas un día desde tu marcha del escaño y ese vacío que dejas no lo podrá llenar nadie, pues los hombres de bien dejan una estela imposible de borrar y es que, aunque nuestro paso sea huella en la arena del mar que borren las olas, no podrán cortar la primavera socialista por mucho que quieran marchitar esas rosas rojas que tan dignamente sostenemos con nuestro puño los socialistas de corazón.
Es por eso que de socialista de corazón a socialista de corazón, te digo: no te rindas y sigue adelante, Pedro.
Sólo el tiempo dirá si la vida te tiene guardado el lugar que mereces a mi juicio, que no es otro que el Palacio de la Moncloa.
Sólo te digo una cosa más: espero que un día tú y yo podamos vernos en un acto de Socialismo en Polán, mi querido pueblo al que estás invitado.

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LA REVOLUCIÓN DE LAS ROSAS: MILITANTES EN PIE

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El 25 de abril de 1974, en Portugal se dio la llamada “Revolución de los Claveles” que puso fin a la Dictadura de aquel país y que dio paso a la Democracia en nuestro país vecino.
Hoy, estamos ante un momento histórico, fundamental y crítico para el Partido Socialista Obrero Español. Toda España ya conoce lo sucedido el día 1 de octubre de 2016. Para muchos, uno de los días más funestos de la Historia de este centenario partido.
Quien escribe esta carta, es un socialista de corazón. Un socialista de base que en su ADN particular no existe la palabra rendirse ni tampoco la palabra resignación. Un socialista debe ser motor de cambio, de justicia social y de lucha por los valores de la libertad, la igualdad y la democracia.
Soy un firme defensor del sistema democrático español y como tal, considero que ha llegado el momento de cambiarlo, de mejorarlo y adaptarlo a las exigencias que así demanda la sociedad. Por ello, quienes me conocen saben bien que soy partidario de un modelo de Partido Socialista Obrero Español más abierto, dinámico, participativo y que represente el sentir general de todos y cada uno de los militantes y simpatizantes de esta organización política.
Quiero que la militancia se levante pacíficamente y se pronuncie con voz clara, alta y firme a favor de una lucha que no debe ser otra que la del empoderamiento del Pueblo y que sea éste el que dé una respuesta contundente a los problemas de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.
Escribo esto en el día de la Fiesta Nacional para dejar claro que un PSOE débil no puede ni debe existir. Que un PSOE sumiso a las decisiones de sus dirigentes no sirve de nada.
Creo en un PSOE más fuerte, unido y cohesionado que tenga como base la fuerza de la militancia de tal modo, que sea mucho más participativo y empodere a quienes sean dignos de representarnos en las instituciones democráticas de España.
Puedo prometer y prometo que me dejaré todo lo mejor de mí, siempre por el bien de mi Partido y de España y para ello, hace tiempo que decidí (previa consulta a los Estatutos del Partido Socialista Obrero Español) que debía dar la batalla para que la militancia tenga voz y voto. Lo hice poco antes del Congreso Federal de Sevilla en el cual fue elegido Secretario General Alfredo Pérez Rubalcaba. Y ahí sigo. Firme, convencido de que luchando constantemente y sin dejar lugar al desaliento, sólo esta lucha tendrá un final: hacer del PSOE lo que la gente quiere que sea el PSOE.
Mi carta es meramente personal. No voy contra nadie. Considero a todos mis compañeros como tal, respeto que cada cual piense y haga lo que quiera. Por eso, pido a su vez que el mismo respeto que tengo a quienes no piensan como yo, me lo tengan a mí.
No soy partidario de abrir frentes. No soy partidario de ahondar más en la herida que ya de por sí tiene nuestro Partido. No estoy en el PSOE para hacer enemigos y por tanto, jamás estaré para destruir sino para construir.
Cada día que me levanto, me acuerdo de todos aquellos compañeros y de aquellas compañeras que perdieron la vida por defender los nobles ideales del Partido Socialista Obrero Español. Me acuerdo de Damián y de Juan, tíos de mis padres militantes socialistas de toda la vida. Me acuerdo de mi abuelo Pablo que fue un votante fiel de nuestro partido aunque nunca militó en él. Por la memoria de ellos, dedicaré siempre mi esfuerzo para honrarles de manera que su legado perdure a lo largo del tiempo.
Es mi compromiso vivir, pensar y ser socialista. Es mi compromiso ser leal a este Partido y también a España. Por eso, no es tiempo de que me ponga de perfil, ni a un lado. No es tiempo de tener miedo a nada ni a nadie. Es el momento de hacer valer mis valores y mis profundas convicciones democráticas para hacer un PSOE acorde al siglo XXI pero sin olvidar que hemos de volver también a las raíces de Casa Labra, lugar donde Pablo Iglesias Posse junto a Julián Besteiro y otros compañeros, fundaron este partido.
Reivindico aquí la S y la O de mi Partido sin olvidar la E de España y es que si el PSOE vuelve a caminar por la senda de la Izquierda, por la senda de la lucha obrera estando a pie de calle, trabajando codo con codo con la gente estemos en el Gobierno o en la Oposición, seremos dignos y merecedores del voto de los españoles.
La gente quiere otro PSOE. Se lo debemos. Se lo debemos por tantos y tantos años que nos han votado masivamente para que vuelvan a confiar en nosotros. Nos piden que cambiemos y por eso, mi lucha siempre estará a favor de un Partido Socialista Obrero Español que sea partidario de la gente y por tanto, sea el fiel reflejo de ésta.
Pido que la voluntad de la militancia sea respetada. Pido que se convoque un Congreso Federal Extraordinario para renovar ideológicamente nuestro Partido. Pido que se haga una reflexión y una renovación profunda de ideas y también, de personas si es que la situación así lo exige. Y creo que lo exige pues en algo estamos fallando.
Hemos perdido la utilidad de las Casas del Pueblo muy seguramente. Nos hemos cerrado hacia unos caminos que no son propios de la Izquierda. Cierto es que somos un partido de corte socialdemócrata, de Centro-Izquierda pero seguramente hemos perdido la esencia de esa Izquierda que nos hizo ser referentes a nivel nacional, europeo y mundial.
No es tiempo de hablar de personas en concreto. No es tiempo de estar echándonos la culpa los unos a los otros, aunque bien es claro que ahora la fractura en el PSOE es más que evidente y que además, podemos poner nombre y apellidos a los culpables que nos han abocado a esta situación pero mi labor en el PSOE no es destruir sino construir, no es enfrentar sino unir y por eso, siempre estaré en esa tarea y no en otras.
Quiero que se cuente con toda la militancia. Que se cuente también con aquellos que simpatizan con nosotros. Nos debemos no sólo a los más de cinco millones de españoles que nos votaron sino que nos debemos a todos los españoles, como partido de Gobierno que somos.
Por ello, me he decidido a dar este paso. Me he decidido nuevamente a dar la cara. No hay que tener miedo cuando uno se mueve por unas profundas convicciones que son justas y lícitas. A lo que hay que tener miedo es a no dar la cara y rendirse pues entonces, habrán ganado aquellos que desde el poder luchan por mantenerse ahí a cambio de atemorizar a la gente.
Socialistas de corazón: vayamos todos a una y seamos un clamor.
Seamos militantes en pie, ahora y siempre y hagamos que la Revolución de las Rosas sea la realidad necesaria para tener el PSOE que el siglo XXI y España necesitan.

DIEGO RUIZ RUIZ
Militante del PSOE de Polán

LAS ROSAS DEL CAMBIO: UN SÍ POR ESPAÑA. UN SÍ POR TODOS.

PSOE cartel histórico

Nos avalan ciento treinta y siete años de historia, donde ha pasado de todo. Muchos compatriotas a lo largo de todo este tiempo han sufrido mucho, se han dejado la vida, la han perdido por defender la causa justa y más social que conozco: la del Partido Socialista Obrero Español.
Siempre digo que ser socialista es una forma de ser, una forma de vivir, de pensar, de actuar y de sentir. Sí, porque no hay mayor sentimiento en la vida que hacer siempre lo que uno cree y considera que es justo, en favor de los demás.
Ser socialista no es creerse ni más ni menos que nadie. Ser socialista es hacer, es cambiar, es revolucionar la sociedad entre todos. Ser socialista es incluir y no excluir, es unir y no dividir, es abrazarse y no pelearse entre nosotros.
Pienso en todos y cada uno de los hombres y mujeres de este país que han hecho grande a este Partido y sólo puedo decirles, GRACIAS. Gracias por todo lo que habéis hecho y a los que quedamos aquí, compañeros militantes y simpatizantes, en definitiva socialistas de corazón y de alma, os digo que no decaigáis nunca en vuestro ánimo. Que nada ni nadie nos detenga. Que somos muchos pero al final, simplemente somos uno, un todo que tiene sentido mientras haya un solo ser humano en este mundo viviendo en situación de pobreza, desigualdad e injusticia.
Ser socialista no se compra ni se vende. Se siente. Ser socialista no es algo que te apetece un día, como un dulce que ves en una confitería que te lo comes, y al rato hasta has olvidado su sabor. Ser socialista es un amor pasional, profundo, sincero, es dejar al lado lo que nos separa aunque sin dejar nunca de respetarlo. Es mirarnos también a los ojos y comprendernos y reconocernos los unos a los otros. Es llegar a sentir afecto por todos como buenos hermanos, sí y sentir que el dolor de uno de los nuestros, también es tuyo. Recuerdo como ha habido épocas en la Historia donde escritores y poetas varios, han escrito sobre el dolor de España y sí, a los socialistas nos duele la actual España, la de un Rajoy huidizo que no ha sido capaz de reconocer errores ni tampoco asumirlos. No ha sido capaz de dar la cara nunca.
Yo no quiero una España que sea grande tan sólo por honrar a sus símbolos. Creo sinceramente que la patria es mucho más que eso. La patria de un socialista no tiene fronteras pues allá donde hay un ser humano que sufre o que consigue éxitos, ahí hay Socialismo de verdad.
Los socialistas nacimos con inquietudes, en una zona de Madrid, en una reunión de amigos donde aquellos hablaron de una España que querían pero que no veían. Fue un PSOE de tasca, de taberna, de olor nostálgico, acogedor donde unos hombres decidieron que el obrero tenía que unirse y defenderse de aquellos que amenazan su propia supervivencia. Porque decir PSOE es decir lucha por la justicia, la igualdad, la solidaridad y los derechos humanos.
Quiero apelar a la Historia pero como no hay Historia sin pasado, tampoco existe si ésta no tiene presente ni futuro. Si hablamos del Presente, un socialista no puede más que pintarlo de negro: el negro de los recortes, del paro, de la injusticia, de la mordaza social, del exilio económico, de las mentiras, del escondite permanente de su Presidente del Gobierno, de la corrupción…en definitiva de un jardín devastado por estas “heladas” de la Derecha de siempre, de esa que mira por lo suyo a costa de lo ajeno, del “quítate tú para ponerme yo”, del “y tú más”, del politiqueo que no es más que la falsa y mala política que nos ha llevado hasta aquí.
Ser socialista también es reconocer los errores que hemos cometido. Pedir perdón no es suficiente. Lo justo, necesario y fundamental para el buen funcionamiento del Estado, es asumir responsabilidades, solucionar los problemas yendo a la raíz de ellos, extirparlos porque si le ponemos un parche sin haber desinfectado nada, la herida supurará y volveremos a estar viviendo una enfermedad que como país, nos está dejando en una situación preocupante.
Como socialista, puedo prometer y prometo que siempre me dejaré la piel por los demás. Por eso, hoy me la estoy dejando, al igual que mi alma, para pedirte el voto. Te lo pido ya no sólo por mí, te lo pido por los tuyos (por los que viven y por los que tienen que venir). Te lo pido para que vuelva a haber una acción de gobierno que sea digna de la grandeza de España.
Estoy convencido de que no podemos seguir así pero no puedo prometer la luna, ni tampoco deciros que los socialistas vamos a asaltar los cielos (eso, se lo dejo a otros). Mi ambición como político en campaña será siempre vencer pero para eso, mi primer objetivo es convencer. Y por eso, convéncete de que el cambio es posible y que lo posible es que haya una España mejor de la que hay en la actualidad.
Acuérdate el domingo de Ernest Lluch y valorarás la Sanidad Pública, acuérdate este 26 de junio de José María Maravall o de Ángel Gabilondo y verás que hay que luchar por una Educación Pública de todos y para todos pero que cuente, de una vez por todas con todos los partidos políticos y toda la Comunidad Educativa para hacer una ley justa y duradera en el tiempo. Acuérdate también de los dependientes pues al hacerlo, te estarás acordando de que si existe una ley que reconoce que hay que satisfacer sus necesidades, existe porque un Gobierno del PSOE lo hizo posible.
Te pido el voto también, por el futuro de nuestros jóvenes. Mi recuerdo aquí para todos aquellos que no están con nosotros sino que viven más allá de nuestras fronteras (no me olvido de la movilidad exterior, mentira permanente de la Ministra Fátima Báñez). Para ellos, es también nuestra campaña.
Te pido el voto por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Te lo pido para que de una vez por todas, las mujeres sean iguales en la vida real y no en los papeles de documentos que luego quedan en nada. Pido para ellas una vida digna y el legítimo derecho de vivir el amor sin miedo a que la amenaza, el chantaje y la violencia supongan en muchos casos, la muerte.
Te pido el voto para que lo que es normal en la calle sea elevado a la categoría de normal en las instituciones como diría Adolfo Suárez. Y te lo pido para que la limpieza en la Política vuelva de verdad. Por eso, dile NO a aquellos que han amnistiado a personas que hoy están declarando en los juzgados o que ya están en la cárcel, como Granados y muchos otros del Partido Popular. Sí, cito al Partido Popular porque es a quien quiero ganar. Porque quiero cambiar las políticas del PP pero eso sí, haciéndolo sin que ello suponga la destrucción de ningún partido. Yo no estoy en Política para ajustar cuentas con nadie. No soy defensor ni he sido nunca, de la Política de “vendetta”, como algunos quieren hacer. Eso no es nueva ni buena Política, eso es simplemente violencia.
Yo no quiero sentirme avergonzado de mi Gobierno. No quiero que España vuelva a ser un país cuyo Presidente del Gobierno, esté más que en entredicho a ojos de Europa y del mundo. Yo quiero una persona preparada, capaz, limpia, honesta, sensata y que sobre todo, tenga altura de miras y sentido de Estado.
Quiero que valores y reflexiones sobre el sentido de tu voto y si crees que tu voto debe significar cambio, entonces sólo tienes la opción del PSOE porque si tú das el voto a otros creyendo que ese cambio iba a ser posible, has visto que lo que han hecho es darte el cambiazo. Por eso, estamos aquí. Te han dado el cambiazo y tienes que volver a votar.
No te sientas culpable si votaste una opción que te ha defraudado, los socialistas te ofrecemos un Gobierno seguro, de confianza, de esfuerzos compartidos. Un gobierno que va estar contigo y no contra ti, como lo han hecho durante la última legislatura.
Abre tu mano a la rosa del progreso y después, agárrala con tu puño con toda tu fuerza para que no se te escapen ni el Presente ni el Futuro. Siéntela. Huélela. Es el perfume del cambio. No lo dudes. Pero ten claro que ese perfume que se meterá en la sociedad española, si ésta así lo quiere, será el que haga posible que volvamos a tener esa España justa que queremos y todos necesitamos. La de un Sí por España, la España de los derechos y no de la Derecha, la España de los acuerdos y los consensos necesarios para avanzar porque no olvides nunca que si quieres hacerlo, sólo se puede avanzar por la Izquierda pero no una cualquiera sino la de la Socialdemocracia. La Izquierda segura, sensata y sobre todo, moderada y necesaria para afrontar estos tiempos tan difíciles para España y Europa.
Por eso date esta oportunidad. No la dejes escapar. Vota con el corazón y también con la cabeza y di un Sí por todos.

HACIA UNA SEGUNDA TRANSICIÓN

Políticos de la Segunda Transición

Necesaria. Esa es la palabra que mejor define a este momento que nos ha tocado vivir. Y también urgente y reclamada por muchos españoles, entre los que me encuentro.
Sin duda alguna, aunque no estamos en las mismas circunstancias sí que necesitamos volver a nuestros orígenes que hunden sus raíces en la que transcurrió tras la muerte de Franco, reconociendo no sólo nuestros aciertos sino también los errores que hemos cometido como sociedad.

España amaneció el día 23 de diciembre de 2015 con un parlamento muy fragmentado, diverso y plural que representa seguramente mejor que en otras ocasiones, la verdadera realidad de nuestro país y por ello, debemos sentirnos agradecidos.
Me he lamentado del resultado obtenido por el partido de mi vida, el PSOE pero no por ello, debo caer en el error de no considerar que éste nos ha dejado en una posición donde tenemos la posibilidad de gobernar siendo uno de los ejes fundamentales sobre el que deberá pivotar la mayoría de iniciativas parlamentarias que se presenten.
Podría hablar de la Izquierda como un sector ideológico fragmentado, dividido en sentido negativo pero me niego a pensar así. Ahora tenemos más fuerza en el Parlamento que hace cuatro años y es nuestra obligación hacer que nos dejemos notar, llevando la iniciativa en el Parlamento Español para llevar a cabo todo aquello que favorezca al país.

Ahora es el momento de comprobar quiénes damos un paso al frente y quiénes a un lado. Yo me siento parte del primer grupo y quiero dejar claro que mi función será siempre la de uno de los facilitadores del camino que juntos debemos recorrer en pos de la necesaria modernización de España. En el segundo grupo, está Mariano Rajoy que, lejos de asumir su responsabilidad por haber sido el líder del partido más votado de las Elecciones Generales, declinó esa posibilidad ante el ofrecimiento de S.M. el Rey. Y lo más grave de todo esto es que además de no asumir lo que le corresponde, pone en el disparadero de su fracaso al Partido Socialista Obrero Español (costumbre suya la de ponerse de perfil y luego, culpar a los demás de sus desatinos).
He estudiado y leído muchos documentos sobre la etapa de la Transición que, según autores abarcan los años 1975 hasta 1978 ó incluso hasta 1982. No estamos en una situación idéntica aunque hay elementos parecidos y es que en palabras de los dirigentes de PODEMOS en la formación de la Mesa del Congreso de los Diputados acusaron a PP, PSOE y Ciudadanos de formar un búnker (los famosos “3 del búnker”) como se denominaron a los partidarios del Régimen Franquista. Una Oposición a éstos que representaban los partidos de Izquierda en los que hoy quiere posicionarse PODEMOS.

Importante es comprobar qué partido representa el papel de la centralidad como en su momento ejerció la Unión del Centro Democrático de Adolfo Suárez y bien pudiera jugar ese papel el PSOE en la persona de Pedro Sánchez (“nosotros queremos ser la Izquierda que quiere atraer al Centro”- dijo en la campaña).
Pedro puede representar muy bien el papel de persona vertebradora y conciliadora en este país que tanto necesitamos. Un papel, por fin, de un verdadero estadista. Y digo por fin, porque España está falta de alguien así y seguramente por eso, no avanzamos. Recuerdo las palabras de Albert Rivera en la que dejaba claro que el debate que plantea Ciudadanos no es de sillones sino de políticas, como pasó en aquel momento tan crítico posterior al Franquismo donde todos los partidos supieron ceder y estar más en aquello que les unía que en lo que les separaba.
Pedro Sánchez tiene claro que para avanzar, necesitamos reeditar los Pactos de la Moncloa como en aquel tiempo para poner en común una agenda de desarrollo, innovación y avance en materia económica, social y política.
Hemos de reeditar el pacto constitucional así como llevar a cabo una nueva ley de partidos como fue la impulsada por Adolfo Suárez (la llamada Ley de Reforma Política) que posibilitó entre otras cosas que los presos políticos pudieran obtener la amnistía y abrir la participación a todos los partidos políticos como el Partido Comunista de Santiago Carrillo y en el caso que ahora nos ocupa, se correspondería a la reforma de la actual Ley Electoral que haga posible las listas abiertas, entre otros aspectos. En cuanto a la necesaria reforma constitucional, tengo claro que para conseguir esto en primer lugar, habrá que convocar una mesa de negociación para tratar una puesta en común de objetivos constitucionales tanto a corto y medio plazo como a largo. Necesario es sanear nuestras instituciones democráticas y para ello, no podemos consentir que no haya leyes más restrictivas que endurezcan las penas para toda aquella persona u organizaciones políticas que se vean involucradas en presuntos delitos de corrupción.

No es tiempo de poner trabas, ni tiempo de altas exigencias partidistas sino de altas exigencias para acabar de una vez con la angustia y el dolor de millones de españoles que hoy sufren el drama del paro, que es lo verdaderamente importante y el principal cometido de todo político. En definitiva, necesitamos realizar una buena política.
Hoy como en aquel tiempo necesitamos volver a reencontrarnos como país, mirarnos a los ojos los unos y los otros, sin reprocharnos demasiadas cosas y mirar hacia delante de tal forma que podamos hacer frente a los graves problemas que tenemos que solucionar juntos.
Es un nuevo tiempo y hace mucho que sostengo que Mariano Rajoy y la mayoría de los dirigentes actuales del Partido Popular no pueden liderar este nuevo tiempo (son políticos del siglo XX en pleno siglo XXI). Es justo algo muy similar a lo que le pasara a Manuel Fraga Iribarne con su Alianza Popular, el germen del actual PP que se componía en su mayor parte por personas íntimamente ligadas al Franquismo pero aún así, sin duda que se hizo muy bien en convocar a esta fuerza política para la redacción de la Constitución de 1978 en el Parador de Segovia. Por eso, quien pretenda iniciar este tiempo sin el Partido Popular estará confundiéndose a sí mismo, confundiendo a España y a la situación actual que nos exige sumar a todos y no discriminar a nadie para afrontar los grandes asuntos de Estado.

Cito en último lugar al Partido Popular porque tengo claro que éste debe ser el principal partido de la Oposición pues, a pesar de haber ganado las Elecciones Generales, merecen estar ahí máxime cuando sabemos que es un partido cuyas sucesivas cúpulas estuvieron presuntamente relacionadas en escándalos de corrupción. Tomemos la Oposición no como enteramente lugar de castigo, sino también como un lugar donde podrán llevar a cabo sus políticas siempre y cuando, éstas sean consensuadas entre todos, tal y como se hiciera en los inicios de nuestra etapa democrática.
Debe ser un tiempo donde el entendimiento sea fruto del diálogo, el acuerdo sea resultado de la ardua negociación donde las cesiones de unos y otros, hagan posible la sostenibilidad del Estado, cuya arquitectura actualmente se encuentra dañada. Labor de todos implicarnos en su reconstrucción poco a poco, parte a parte. Es por eso, fundamental abrir el debate del modelo de Estado donde, por tanto tendrán vital importancia los partidos nacionalistas tal y como pasó también en la primera Transición. Por ello, la reforma constitucional que debe salir con el voto de todos los españoles, debe ser flexible, comprensiva y adecuada a las necesidades de todos los territorios del Estado garantizando el avance de todos y por supuesto, en igualdad de condiciones.
Creemos los necesarios espacios de convergencia, hagamos posible que el mercado laboral mejore fruto del acuerdo de Patronal y sindicatos, que la Educación sea por fin una materia regida por una ley que sea duradera en el tiempo y no cambie según el signo del partido del Gobierno. Hagamos que la ya mencionada reforma constitucional blinde derechos para consolidar nuestro Estado de Derecho y de Bienestar, dejando atrás todo aquello que nos ha hecho daño. Las piedras del camino por muy grandes que éstas sean no pueden ser obstáculos insalvables para lograr la ansiada España de todos, esa España de las oportunidades que queremos.

Es el turno de todos pero quien le ponga zancadillas al momento, a buen seguro lo lamentará pues una sociedad que es sabia y bien formada como la ya madura España democrática, no perdonará a quienes dividan e hieran la sensibilidad colectiva.
Es la hora de España y de todos los españoles.